La laguna del Cacique Guatavita es un cuerpo de agua ubicado en la cordillera Oriental de Colombia, en la vereda Tierra Negra del municipio de Sesquilé, provincia de Almeidas, en el departamento de Cundinamarca, a 75 km al noreste de Bogotá. Está bajo la administración de la Corporación Autónoma Regional.
Situada a 3100 metros sobre el nivel del mar, la laguna presenta temperaturas entre 5 y 11 °C. Está rodeada de laderas con pendientes de entre 32 y 38 grados y se alimenta principalmente de corrientes subterráneas generadas por la vegetación de subpáramo. Su característico color verdoso se debe a diversas especies de algas, y el agua tiene una ligera alcalinidad.
La laguna, de forma circular casi perfecta, mide entre 350 y 430 metros de diámetro y está rodeada de bosques nativos de encenillos. Alberga una especie de pez conocida como guapucha.
A diferencia de otros lagos paramunos de la cordillera Oriental, formados generalmente en antiguos circos glaciares, se cree que la depresión de la laguna Guatavita se originó por el colapso de estratos salinos, acorde con los depósitos salinos de la región, como Zipaquirá, Nemocón y Tausa.
Aunque la fauna es limitada debido a la constante presencia de visitantes, es posible encontrar zorros y ratones. En cuanto a la flora, destacan frailejones y atrapamoscas.
La laguna de Guatavita tiene una gran importancia histórica y cultural, ya que fue escenario de los rituales sagrados de la cultura muisca que dieron origen a la leyenda de El Dorado. Según la tradición, en la ceremonia de investidura del nuevo Zipa, este navegaba hacia el centro de la laguna en una balsa decorada, cubierto de oro en polvo. Acompañado por cuatro caciques, ofrecía oro, esmeraldas y sahumerios a los dioses, mientras el pueblo lanzaba al agua objetos de valor.
El Museo del Oro del Banco de la República conserva una pieza conocida como la "balsa muisca", que representa este ritual y confirma la realización de ceremonias similares en otros cuerpos de agua de la región.
A lo largo de la historia, hubo varios intentos de drenar la laguna para extraer sus tesoros. Exploradores como Lázaro Fonte y Hernán Pérez de Quesada lograron reducir su nivel y obtener piezas de oro. Sin embargo, posteriores esfuerzos por parte de Antonio de Sepúlveda, mineros y otros aventureros fracasaron. En el siglo XX, la laguna incluso fue utilizada como cantera para extraer materiales destinados a la construcción de vías en Sesquilé.
Desde Bogotá, se puede llegar por la autopista Norte o a través de la vía Guasca-Sesquilé. La laguna forma parte de un complejo ecoturístico cuya entrada tiene un costo de COP 18,000 (2023). Los visitantes realizan una caminata guiada de aproximadamente dos kilómetros para llegar a la ladera que la rodea.