El Mercado Central de San Pedro, ubicado en el corazón del centro histórico, es no solo el mercado más importante de la ciudad, sino también el más antiguo. Se sitúa frente a la Plazoleta San Pedro y la calle Santa Clara, la cual sigue el trazado de un antiguo camino inca que conectaba la capital del Tawantinsuyo con la región de Contisuyo, partiendo desde el Huacaypata, la plaza central incaica.
La historia del mercado remonta a finales de la década de 1910, durante la gestión de Manuel Silvestre Frisancho, quien era alcalde de Cusco y diputado en ese momento. Frisancho impulsó el traslado del mercado desde la Plaza de Armas y la Plaza San Francisco, donde tradicionalmente se realizaban las transacciones de abastos para la ciudad, hacia el barrio de San Pedro, al oeste de la ciudad. El nuevo emplazamiento escogido fue la "pampa de Qasqaparo", un terreno perteneciente al Convento de Santa Clara, ubicado frente a la Iglesia de San Pedro. En ese tiempo, esta área ya albergaba el camal municipal, y la decisión de mover el mercado allí fue motivada principalmente por preocupaciones de salubridad.
La construcción del mercado se llevó a cabo en dos fases. La primera fase comenzó en 1925, y el mercado fue inaugurado el 7 de junio de ese mismo año, cuando empezó a operar como tal. Sin embargo, la construcción completa del mercado no se finalizó hasta 1950. La parte más antigua de la estructura fue diseñada por el ingeniero civil francés Gustave Eiffel, quien fue contactado por el alcalde Frisancho para el proyecto. La estructura, en su tiempo, se convirtió en la superficie cubierta más grande construida en Cusco y fue inicialmente conocida popularmente como "Mercado Frisancho". Emilio Astete fue su primer administrador.
En 1955, tras el terremoto de 1950 y el consiguiente crecimiento poblacional de Cusco, el edificio fue ampliado, lo que implicó la demolición del bloque sur del mercado. A partir de ese momento, el Mercado de San Pedro se consolidó como el principal núcleo comercial de la ciudad, generando un gran dinamismo en las calles circundantes.
La estructura del edificio es notable por su diseño neoclásico y está construida principalmente de hierro, con un techo de calamina, puertas metálicas de rejas, y paredes y pisos de cemento. El techo, con una estructura de dos aguas y tres niveles, se sostiene sobre una serie de columnas distribuidas a lo largo de la manzana de forma rectangular. Las columnas, que varían en tamaño según su ubicación, son más altas en el centro y disminuyen en altura y grosor hacia los laterales, todas ellas revestidas de cemento. Las cerchas de hierro están ensambladas con remaches térmicamente ajustados, lo que asegura una construcción sólida. Además, las vigas tensoras y los tijerales, hechos con maderas importadas de pino araucano y pino oregón, complementan esta ingeniosa estructura. La segunda fase del mercado, ubicada hacia el sureste y destinada a la venta de comidas preparadas, mantuvo fielmente el diseño original.
Con el paso de los años, el Mercado de San Pedro ha evolucionado de ser un mercado de abastos tradicional a un mercado con un enfoque turístico. Hoy en día, cuenta con 1180 puestos de venta, lo que genera un considerable movimiento comercial tanto dentro del mercado como en las calles adyacentes. El mercado está organizado en bloques que se distinguen por los tipos de productos que ofrecen, desde abarrotes, carnes, frutas y verduras, hasta ropa y artículos relacionados con la chamanería andina. Este mercado se ha convertido en un punto de referencia no solo para los residentes locales, sino también para los turistas que buscan una experiencia auténtica en la ciudad de Cusco.