Iglesia de San Martín de Frómista

La iglesia de San Martín de Tours es un destacado templo católico del estilo románico, construido en la segunda mitad del siglo XI. Situada a lo largo del Camino de Santiago, esta iglesia es reconocida como uno de los ejemplos más representativos del románico europeo.

En 2015, la iglesia de San Martín fue incluida en la documentación presentada por España a la Unesco y la Unión Europea durante la ampliación del reconocimiento del Camino de Santiago a "Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España". En esta documentación, denominada "Inventario Retrospectivo - Elementos Asociados", la iglesia figura en el número 1326.

Construida por orden de doña Mayor de Castilla como parte de un monasterio que ya no existe, la iglesia de San Martín de Tours de Frómista data de la segunda mitad del siglo XI. Las primeras menciones a esta iglesia aparecen en documentos de 1066, cuando ya estaba en proceso de construcción. Su estilo arquitectónico tiene influencias del románico palentino y de la catedral de Jaca, sugiriendo que algunos de los canteros que trabajaron en Jaca también participaron en esta edificación.

En 1118, la iglesia pasó a formar parte del priorato cluniacense de San Zoilo, en Carrión de los Condes. A lo largo del siglo XIII, los monjes la arrendaron para cubrir sus necesidades económicas, cediéndola a Don Juan Gómez de Manzanedo, y así fue arrendada en múltiples ocasiones posteriores. Durante el siglo XV, el templo experimentó diversas modificaciones, como la construcción de una torre campanario sobre el cimborrio original y algunas dependencias utilizadas como sacristía. Debido a un progresivo deterioro, a finales del siglo XIX, la iglesia fue declarada inadecuada para el culto. El deterioro se aceleró tras su cierre, con desprendimientos en la bóveda y las paredes.

En 1894, la iglesia fue declarada Monumento Nacional, lo que permitió iniciar un proceso de restauración. El arquitecto Manuel Aníbal Álvarez Amoroso lideró las tareas de restauración, con el objetivo de devolver al templo su apariencia original. Esto implicó la eliminación de los elementos añadidos en siglos posteriores. Los capiteles y canecillos más dañados se trasladaron al Museo Arqueológico de Palencia y fueron reemplazados por reproducciones. La restauración culminó en 1904 y el templo se reabrió al público. En el interior de la iglesia se exhibe una maqueta que muestra su estado previo a la restauración. En 2010, se realizaron trabajos de mantenimiento y restauración de las vidrieras.

La iglesia de San Martín de Frómista presenta un aspecto característico del románico de su época. Su estructura está marcada por un cimborrio octogonal sobre el crucero y dos torres cilíndricas situadas en los extremos de la fachada principal. Las tres naves del templo, cubiertas con bóveda de cañón, terminan en ábsides semicirculares, siendo la nave central más ancha y alta que las laterales.

Los muros exteriores son de piedra y cuentan con ventanas con arcos de medio punto en los ábsides y en los laterales. La decoración incluye una cornisa de piedra ajedrezada a diferentes alturas y más de 300 canecillos esculpidos bajo los aleros de las puertas y tejados, con figuras de animales, seres humanos y criaturas mitológicas. La iglesia cuenta con cuatro entradas: una al norte, otra al oeste y dos al sur, siendo una de ellas la entrada principal al templo.

Las torres occidentales están coronadas con un gallo, aunque el de la torre sur se ha perdido por el impacto de un rayo. Los hastiales occidental y del crucero están rematados con un adorno circular que contiene una cruz patada en bajorrelieve. También son visibles contrafuertes exteriores que refuerzan la estructura.

El interior de San Martín de Tours tiene una planta basilical con tres naves de diferentes tamaños separadas por pilares compuestos. La nave central es más ancha que las laterales, y las tres concluyen en ábsides semicirculares. La planta basilical se combina con una forma de cruz latina, con el cimborrio octogonal sobre el crucero. En este caso, la transición de la estructura cuadrada a la redonda se realiza a través de trompas, en lugar de pechinas, como sería común en el posterior estilo gótico.

Dado que la nave central carece de claristorio y sus bóvedas comienzan a la misma altura que las colaterales, el espacio previo al crucero tiene la estructura de una pseudo-basílica. En los ábsides se conservan varias esculturas medievales, destacando un Cristo del siglo XIII ubicado en el ábside de la nave central.

El interior del templo, aunque es sobrio en general, presenta interesantes elementos decorativos. Los capiteles de las columnas, algunos de ellos réplicas modernas, están adornados con motivos vegetales, animales y narrativos. Entre los más destacados se encuentran los capiteles que representan la historia de Adán y Eva, la fábula de "La zorra y el cuervo", la diosa Cibeles, y el denominado "capitel de la Orestíada". En la puerta de acceso a la torre norte, un tímpano decorado con un crismón de seis brazos recuerda a los presentes en San Zoilo de Carrión de los Condes y en la Basílica de San Isidoro de León.

Además, el motivo de ajedrezado visto en las cornisas exteriores también se encuentra en el interior del templo, dispuesto a diferentes alturas, agregando coherencia al diseño decorativo del edificio.

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