La Basílica de Santa María de Arcos, un tesoro arquitectónico de origen paleocristiano, se alza en las afueras de la localidad de Tricio. Este templo, que data del siglo V, es considerado el monumento más antiguo de La Rioja, y ha cumplido de manera ininterrumpida con su función religiosa desde su construcción hasta la actualidad, lo que subraya su importancia histórica y espiritual en la región.
Algunos historiadores, como Caballero, Arce y Utrero, sugieren una teoría alternativa sobre su origen, proponiendo que el templo podría haber sido edificado durante la Reconquista, en los siglos IX o X, basándose en análisis técnicos e históricos.
El templo se erige sobre los restos de un mausoleo romano del siglo III, y en su construcción se reutilizaron diversas piezas de este y otros edificios de la antigua ciudad romana conocida como Tritium Megalon, lo que le confiere un carácter singular y un vínculo profundo con la historia romana de la zona.
La Basílica de Santa María de Arcos presenta una estructura basilical con planta longitudinal de tres naves y una cabecera cuadrangular. El edificio, construido en el siglo V, aprovecha la base del antiguo mausoleo romano del siglo III, que ocupaba la zona del presbiterio o Cámara Santa. En su interior, las naves laterales están separadas de la nave central por arquerías que descansan sobre columnas corintias. Estas columnas, que destacan por ser las de mayor diámetro de toda España, alcanzan una altura impresionante de 20 metros y fueron elaboradas a partir de fragmentos de un edificio romano del siglo I.
Los arcos que sustentan la estructura son principalmente visigodos, datando de finales del siglo VI y principios del siglo VII, y están construidos en piedra toba. Sin embargo, el primer arco de la arquería del lado del evangelio es de tipo romano, hecho de piedra arenisca, característica de la región.
Originalmente, el templo se encontraba en la cima del montículo que hoy ocupa Tricio. Durante el siglo XVIII, el interior de la basílica fue decorado con yeserías barrocas, en las que aún se puede observar el escudo de la Orden de la Terraza.
La Virgen de Arcos, patrona de Tricio, toma su nombre de los arcos de la basílica. Su festividad se celebra con gran devoción el primer domingo de mayo. Su imagen, entronizada y con el Niño en brazos, se encuentra en una hornacina en la cabecera del templo. La imagen actual es una reproducción a tamaño natural, ya que la talla original, una Virgen morena prerrománica que data del siglo XI, se conserva en la iglesia parroquial de Tricio.
Las excavaciones arqueológicas realizadas entre 1980 y 1983 revelaron la existencia de numerosos enterramientos bajo el suelo de la basílica. Los más antiguos datan de los siglos V y VI, y aunque se tratan de tumbas paleocristianas, varios de los sarcófagos son romanos reutilizados, pertenecientes a los siglos I al III d.C.
También se hallaron tumbas medievales, de estructura simple, hechas con lajas de piedra sin tapa. Además, se encontraron estelas funerarias romanas del siglo II con inscripciones interesantes, traídas al lugar en el siglo V para ser utilizadas en la cimentación de la basílica. Entre los hallazgos más notables se encuentra una estela paleocristiana de mármol de Carrara, decorada con un Crismón, símbolo cristiano. Esta estela, importada de Italia, es única en su tipo en La Rioja y la más antigua de la región.
En la cabecera del templo se conservan restos de las pinturas originales que decoraban la basílica. Estas pinturas, de estilo románico y datadas a finales del siglo XII, presentan un estilo sencillo y tosco, y fueron aplicadas sobre las decoraciones paleocristianas originales del siglo V. Las escenas representadas incluyen episodios de la Pasión de Cristo, aunque algunas están fragmentadas.
En la parte inferior de las paredes se encuentra un zócalo decorado con dibujos geométricos de estilo mozárabe, también del siglo XII. Además, en las esquinas del muro este quedan restos de un mosaico paleocristiano que, en su tiempo, cubría la Cámara Santa, aportando un testimonio más de la riqueza artística que adornaba este antiguo templo.