El Monasterio de Santa María la Real, ubicado en la ciudad de Nájera, es un emblemático conjunto religioso que se alza en plena ruta del Camino de Santiago. Su importancia histórica se debe, entre otros motivos, a albergar el panteón de los reyes del reino de Nájera-Pamplona, antecesor del reino de Navarra, y a su vinculación con la monarquía navarra que tuvo en Nájera una de sus principales sedes.
El 8 de septiembre, la Iglesia católica celebra la festividad en honor a la Virgen de Santa María la Real. Su historia comienza en 923 cuando Ordoño II, rey de León, junto con los navarros, reconquista la ciudad de Nájera a los musulmanes. Pocos años después, en 1035, asciende al trono García Sánchez III, conocido como "García el de Nájera", quien se convierte en una figura clave en el origen del monasterio. Según la leyenda, en 1044, mientras cazaba, el rey encontró en una cueva una imagen de la Virgen, acompañada de un ramo de azucenas, una campana y una lámpara. Inspirado por este hallazgo, García decidió construir un templo en ese lugar, inaugurándolo el 12 de diciembre de 1052.
La construcción del monasterio inicial incluyó el traslado de reliquias de santos locales, aunque algunos intentos de traslado, como el de San Felices de Bilibio y San Millán, se frustraron por fenómenos que se interpretaron como milagrosos. Tras la muerte de García Sánchez III en la batalla de Atapuerca, fue enterrado a los pies de la Virgen en la cueva que había originado la edificación del monasterio. Su sucesor, Sancho IV, conocido como "el de Peñalén", finalizó las obras iniciales. En 1067, el monasterio fue escenario de un importante concilio que sustituyó el rito visigótico por el rito romano, marcando un cambio litúrgico significativo.
En 1076, tras el asesinato de Sancho el Noble a manos de sus hermanos, el reino de Nájera-Pamplona se dividió entre Castilla y Aragón. Nájera quedó primero bajo el dominio castellano y luego pasó a formar parte del reino de Aragón. La sede episcopal se trasladó de Nájera a Calahorra en 1079, aunque en 1134, el reino de Pamplona recuperó su independencia y se reanudaron los enterramientos reales en el monasterio. En 1422, comenzaron las obras de un nuevo templo, que no se finalizaron hasta 1453. El siglo XV trajo consigo reformas significativas, como la construcción del claustro de los Caballeros y la sillería del coro.´
A lo largo de la historia sufrió momentos difíciles en los siglos XVIII y XIX. Durante la Guerra de la Independencia, fue atacado y saqueado por tropas francesas y guerrilleros, y en 1835, la desamortización de Mendizábal llevó a la expulsión de los monjes y al abandono del monasterio, que fue vandalizado y usado para diversos fines. En 1889, el conjunto fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, y en 1895, una comunidad de franciscanos inició su recuperación. El Estado español comenzó a contribuir a la restauración en 1909, y en 1959 se fundó el Patronato de Santa María la Real.
El monasterio es una amalgama de estilos arquitectónicos que reflejan su larga historia. El claustro de los Caballeros, de estilo gótico y plateresco, fue construido entre 1517 y 1528, con elegantes tracerías en los arcos y una decoración diversa. El acceso al claustro se realiza a través de la ornamentada Puerta de Carlos I, en estilo gótico flamígero, con el escudo real del monarca. La iglesia actual, de estilo gótico florido, presenta bóvedas de crucería y un impresionante retablo barroco del siglo XVII, decorado con columnas salomónicas y figuras de los reyes fundadores.
Este monasterio no solo es un símbolo de la historia religiosa y política de la región, sino también un importante destino turístico en el Camino de Santiago. Con su panteón real, la imagen de la Virgen medieval, y sus bellos claustros y capillas, el monasterio atrae a visitantes interesados en su rica historia, su arquitectura singular, y su legado artístico. Su declaración como Monumento Histórico Artístico Nacional y su restauración continua aseguran que esta joya del patrimonio español siga siendo apreciada y preservada para futuras generaciones.