La Chascona es una de las tres casas que pertenecieron al poeta chileno Pablo Neruda. Ubicada en el Barrio Bellavista de la comuna de Providencia en Santiago de Chile, hoy es un museo que resguarda las colecciones del poeta y sirve como sede de la Fundación Pablo Neruda. Fue declarada Monumento Nacional en 1990.
En 1953, Neruda adquirió un terreno en las laderas del Cerro San Cristóbal, donde construyó esta casa para vivir junto a Matilde Urrutia, quien era su amante en ese momento. El arquitecto encargado fue el catalán Germán Rodríguez Arias, aunque Neruda tuvo una participación activa en el diseño, modificando planos y ajustando las ideas del arquitecto. El nombre de la casa, La Chascona, es un homenaje a Matilde y su cabello rojizo y abundante.
Inicialmente, solo Matilde habitaba la casa, hasta que en 1955 Neruda se separó de su segunda esposa, Delia del Carril, y se mudó a La Chascona.
Cuando Neruda falleció el 23 de septiembre de 1973, apenas doce días después del golpe de Estado en Chile, sus restos fueron velados en esta casa, a pesar de las dificultades derivadas de la situación política. Matilde se encargó de reparar los daños que sufrió la vivienda y de preservar el legado del poeta. Permaneció en la casa hasta su muerte en enero de 1985.
Actualmente, La Chascona alberga varias colecciones de Neruda, que incluyen libros, mascarones de proa, caracolas y botellas provenientes de diversos lugares del mundo. Además, es sede de la Fundación Pablo Neruda, que utiliza el espacio para actividades culturales y para facilitar el trabajo de investigadores interesados en el legado del poeta.
En junio de 2013, se inauguró el espacio cultural Estravagario, ubicado junto a los jardines de la casa museo. Este espacio, destinado a recitales de poesía, presentaciones de libros y otros eventos culturales, fue adquirido para despejar La Chascona y crear un centro cultural, como los que ya existen en las casas de Isla Negra y Valparaíso. Según Fernando Sáez, director de la Fundación, esta nueva adquisición permitió trasladar las oficinas administrativas de la Fundación y abrir más áreas de La Chascona al público, incluyendo el primer dormitorio. La estructura de la casa recién incorporada es notablemente alta, ya que anteriormente fue el taller de la escultora Marta Colvin cuando vivía en Santiago.