El cerro Santa Lucía, antiguamente conocido como cerro Huelén, es un parque urbano en el centro de Santiago de Chile. Limita al sur con la Avenida Libertador General Bernardo O'Higgins, donde se ubica la estación de metro Santa Lucía, al oeste con la calle Santa Lucía, al norte con la calle Merced y al este con la calle Victoria Subercaseaux. Tiene una altitud de 629 metros sobre el nivel del mar, una altura de 68 metros y una superficie de 65.300 m².
El nombre Huelén, atribuido por los pueblos indígenas, podría significar "dolor" o "desdicha". Sin embargo, su origen exacto es incierto y sigue siendo motivo de debate. Algunos creen que el nombre proviene de "welen", que deriva de "wele", y puede significar "desgracia" o "mal presagio". Existe la posibilidad de que no sea una palabra mapuche, sino de otra lengua local. El conquistador Pedro de Valdivia rebautizó el cerro como Santa Lucía el 13 de diciembre de 1540, en honor a la santa, tras cruzar el río Mapocho en esa fecha.
Restos arqueológicos sugieren presencia humana en la zona desde tiempos prehistóricos. Estudios recientes proponen que Santiago fue fundada sobre un centro administrativo inca, el más austral de su imperio. Según investigaciones del arqueólogo Rubén Stehberg y el historiador Gonzalo Sotomayor, este asentamiento habría tenido una infraestructura de caminos y actividades hidroagrícolas y mineras, lo cual aprovechó Pedro de Valdivia para fundar la ciudad.
Pedro de Valdivia fundó oficialmente Santiago en el cerro Santa Lucía el 12 de febrero de 1541. Durante el periodo colonial, en la ladera oeste del cerro se instalaron los primeros molinos y viñedos. Hacia finales del siglo XVIII, la zona se subdividió en quintas que darían origen a calles actuales del barrio Lastarria.
Durante la Reconquista, el cerro fue fortificado con dos baterías: la Marcó (o Castillo González) y la Santa Lucía (o Castillo Hidalgo), que sirvieron como defensas militares. Algunas estructuras fortificadas aún sobreviven, aunque modificadas con el tiempo.
Entre 1872 y 1874, bajo la dirección de Benjamín Vicuña Mackenna, el cerro fue transformado en un parque urbano con jardines, fuentes, miradores y el Castillo Hidalgo, siguiendo un estilo paisajístico francés. Este cambio convirtió al cerro en un paseo atractivo para los habitantes de Santiago.
En el siglo XX, se realizaron mejoras significativas, como el acceso monumental por la Alameda y la creación de un jardín en el lado poniente. En 1959, se inauguró un Jardín Japonés en la zona oriental del cerro. En el siglo XXI, se llevaron a cabo restauraciones del Castillo Hidalgo y otras mejoras para preservar el patrimonio del lugar.
Desde 1825, se dispara un cañonazo al mediodía desde la cima del cerro. Aunque ha sido suspendido en ocasiones, sigue siendo una tradición emblemática de Santiago.