El Valle Sagrado de los Incas, ubicado en la región de los Andes peruanos y en la ceja de selva, es un extenso valle atravesado por numerosos ríos que descienden por quebradas y pequeños valles. Este territorio alberga una gran cantidad de monumentos arqueológicos y está habitado por pueblos indígenas que preservan su cultura ancestral. El valle abarca las provincias de Urubamba y Calca y fue uno de los lugares más valorados por los incas debido a sus características geográficas y climáticas únicas. Además, el valle se destacó como uno de los principales centros de producción agrícola del Imperio Inca, siendo especialmente conocido por cultivar el mejor grano de maíz en todo el Perú.
El 22 de junio de 2006, el Valle Sagrado de los Incas fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Resolución Directoral Nacional 988/INC, en la categoría de Paisaje Cultural Arqueológico e Histórico. Esta declaración abarca las provincias de Calca, Urubamba, Paucartambo, Anta y Quispicanchi, reconociendo así la importancia histórica y cultural de esta región.
El Valle Sagrado no solo es famoso por su legado incaico, sino también por sus encantadores pueblos coloniales, que muestran la fusión de la arquitectura, el arte y la cultura viva indígena con las influencias coloniales. Entre estos pueblos se encuentran Chinchero, famoso por sus tejedoras, Písac, conocido por su feria artesanal, y Urubamba, un lugar de ambiente cosmopolita. Otro punto destacado es Ollantaytambo, que conserva su fortaleza y es uno de los pocos lugares donde la vida inca sigue presente en la cotidianidad. Maras y Moray, por su parte, ofrecen a los visitantes sus impresionantes salineras y los misteriosos círculos concéntricos que pudieron haber servido como terrazas agrícolas o anfiteatros ceremoniales. En este valle, diversas comunidades han desarrollado productos de turismo rural y vivencial, permitiendo a los visitantes experimentar de primera mano la rica tradición andina.
El Valle Sagrado se caracteriza por tener un clima agradable, el mejor de toda la región de Cusco, debido a su altitud, que varía entre los 2000 y 2800 metros sobre el nivel del mar. Durante el día, las temperaturas oscilan entre los 22 y 25 °C, mientras que por la noche pueden descender a entre 8 y 10 °C.
Geográficamente, el Valle Sagrado se extiende entre las localidades de Písac y Ollantaytambo, siguiendo el curso del río Vilcanota. Este valle es accesible desde la ciudad del Cusco, siendo un destino popular tanto por su belleza natural como por su riqueza cultural.
Entre los lugares más emblemáticos del valle se encuentra Písac, conocido por su animada plaza principal, llena de coloridos puestos de artesanía. Este pueblo, famoso por su observatorio astronómico, fue fundado sobre ruinas indígenas por el virrey Francisco Álvarez de Toledo. Aquí, los visitantes pueden asistir a misas en quechua y ver a los varayocs, autoridades locales, mientras observan las soluciones agrícolas incaicas en las empinadas laderas de los cerros. Písac también alberga uno de los cementerios precolombinos más grandes de América.
Otro sitio destacado es Sacsayhuamán, una fortaleza impresionante ubicada a 3490 metros sobre el nivel del mar. Construida con enormes bloques de piedra caliza, es una muestra del avanzado conocimiento arquitectónico de los incas. A poca distancia se encuentra Qenko, un misterioso laberinto de canales en zigzag tallados en piedra, que probablemente fue un centro ceremonial dedicado al culto del Sol y la Madre Tierra.
Tambomachay, por su parte, es famoso por sus avanzados sistemas de canales y caídas de agua, considerados un homenaje al agua por parte de los incas. Chinchero, otro pueblo del valle, conserva su encanto colonial y es conocido por ser un centro de comercio artesanal.
Maras y Moray también tienen un lugar especial en el valle. Maras destaca por sus antiguas salinas, que han sido explotadas desde la época inca, mientras que Moray es conocido por sus impresionantes terrazas circulares, que posiblemente fueron utilizadas como laboratorio agrícola o escenario de ceremonias cívico-religiosas.
Ollantaytambo es una joya de la arquitectura inca, construida en un lugar estratégico que domina todo el valle. Este complejo servía como centro militar, religioso, administrativo y agrícola, y es uno de los pocos sitios donde la estructura urbana inca ha permanecido casi intacta, con sus casas aún habitadas por descendientes de los incas.
La historia del valle también está marcada por la presencia de los Ayarmacas, un grupo proveniente del Altiplano que se asentó en el valle en busca de tierras fértiles antes de ser conquistados por el Inca Pachacútec. Siglos más tarde, el valle fue escenario de una feroz resistencia durante la rebelión de Manco Inca contra los conquistadores españoles, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la independencia.
El Valle Sagrado es también un paraíso para el turismo de aventura, con sus montañas coronadas de nieve, praderas floridas, y lagunas de aguas azules, todo ello acompañado por una flora y fauna únicas. El río Urubamba, que atraviesa el valle, ofrece tramos ideales para la práctica del canotaje, atrayendo a turistas intrépidos que buscan desafiar sus rápidos.
Finalmente, Machu Picchu, la joya del Valle Sagrado, es un antiguo poblado incaico que se alza entre las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu. Construida a mediados del siglo XV, esta ciudadela, probablemente una residencia de descanso del emperador Pachacútec, también funcionó como un importante santuario religioso. Su impresionante arquitectura y el carácter ceremonial de sus edificaciones la han convertido en uno de los destinos más emblemáticos del mundo.