La Catedral Metropolitana de Río de Janeiro, oficialmente conocida como la Catedral de San Sebastián, es un importante templo católico en Brasil, situado en el corazón de Río de Janeiro. Es la sede de la arquidiócesis de la ciudad y está dedicada a San Sebastián, el santo patrón de Río. Su construcción se llevó a cabo entre 1964 y 1979, con el objetivo de reemplazar a varias antiguas iglesias que habían servido como catedrales desde la creación de la arquidiócesis en 1676. Se encuentra en el barrio Centro, dentro de un amplio parque en la Zona Central de la ciudad, lo que la convierte en un hito arquitectónico y espiritual en la vida urbana de Río.
La catedral es un impresionante ejemplo de arquitectura modernista, diseñada por el arquitecto Edgar de Oliveira da Fonseca. Su estructura tiene una forma cónica, con un diámetro interno de 96 metros y una altura total de 75 metros, inspirada en las pirámides de las civilizaciones precolombinas de Centroamérica. El diseño incorpora una planta circular, mientras que en el techo se destaca una cruz griega, símbolo clave en la arquitectura cristiana.
Uno de los aspectos más llamativos de la catedral son sus cuatro enormes vitrales que se extienden desde el suelo hasta el techo, proyectando la forma de la cruz griega en su interior. Estos vitrales representan los cuatro atributos de la Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica. Además, el techo cuenta con una monumental cruz de madera, suspendida por cables que señalan los cuatro puntos cardinales, reforzando el simbolismo religioso del espacio.
Dentro del templo, se pueden encontrar esculturas del artista paulista Humberto Cozzo, que complementan la estética modernista del edificio. La catedral, además de ser un lugar de culto, es un atractivo turístico destacado debido a su arquitectura única y a su valor cultural en la ciudad de Río de Janeiro.